La gran apuesta del clan Abumohor que resucitó a O'Higgins
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De haber estado al borde de la desaparición por problemas económicos, desde que la familia Abumohor lo compró en 2005, pasó a convertirse en uno de los clubes más sólidos del país en el plano institucional y deportivo.
"Eso no estaba en nuestros planes iniciales, y nos obligó a acelerar los procesos porque no es lo mismo tener un club en primera que en segunda división... Aunque en rigor fue buena suerte haber ascendido de inmediato, nos pilló un poco desprevenidos. El 2006 tuvimos que armar un equipo competitivo rápidamente; el comienzo de la campaña fue muy malo pero lo revertimos, y ese mismo año llegamos a pelear la semifinal con Audax Italiano, recuerda Cristián Abumohor. "Y de ahí en adelante todo fue invertir, invertir e invertir".
En las últimas temporadas, O'Higgins ha estado permanentemente en el centro de la noticia futbolera. Y no sólo porque en el Torneo de Apertura 2012 haya estado a un minuto de lograr el primer título en sus 58 años de vida (en la final U. de Chile se impuso por penales), o porque faltando cuatro fechas en el actual campeonato ocupe el primer lugar, posición que espera mantener esta noche (20:00 horas) cuando reciba a Cobreloa en Curicó.
O'Higgins también fue el equipo que el 2008 trajo a Chile a Jorge Sampaoli, cuando el DT de la Roja era un desconocido en el país; y varios de sus jugadores y técnicos se valorizaron a tal nivel que llegaron como estrellas a los "grandes" de Santiago (Ivo Basay a Colo Colo; Enzo Gutiérrez y Ramón Fernández a la U, por nombrar algunos casos). Incluso su actual entrenador, Eduardo Berizzo, ha sonado fuerte en los azules, en los albos y en la misma Selección Nacional; y una de sus figuras juveniles, Cristián Cuevas, fue adquirido por el Chelsea de Inglaterra en 2,5 millones de euros.
Si de por sí son hechos llamativos para un club sin demasiada historia, alcanza ribetes casi de milagro si se considera que durante cerca de 10 años, entre 1995 y 2005, estuvo al borde de la desaparición.
No se trata sólo de que haya pasado por problemas económicos. Hubo acusaciones de desfalco, dirigentes perseguidos por la justicia, meses de sueldos impagos, huelgas de jugadores que provocaron que el equipo debiera presentarse con juveniles... Un escándalo tras otro, que obviamente, se reflejó en la cancha: en 1996 los rancagüinos bajaron a Primera B, y si bien lograron retornar a la serie de honor en 1998 apelando a gente de la casa, en 2001 volvieron a descender.
Perdido en los "potreros" y con deudas superiores a 800 millones de pesos estaba el club cuando, junto con el nacimiento de las sociedades anónimas deportivas, la familia Abumohor decidió comprarlo en 2005.
Fue un proyecto familiar que tiene como cabeza más visible a Ricardo Abumohor, el presidente; y en el que también están involucrados su padre, Nicolás; su hermano Roberto, sus hijos Rodrigo y Martín, y su sobrino Cristián.
Ahí comenzó la resurrección, que tiene hoy a O'Higgins convertido en una de las instituciones más sólidas del país, y no sólo por los buenos resultados que viene obteniendo en la cancha: las divisiones inferiores están funcionando en todas las categorías; ha vuelto a ser cuna de figuras promisorias (como Cuevas), a nivel de infraestructura en los próximos meses inaugurarán el complejo Monasterio Celeste, uno de los más modernos del país (e incluso de Sudamérica dicen en el club), y en Rancagua se palpa el entusiasmo de la gente.
"Invertir, invertir e invertir"
Claro que obviamente todo esto no ha sido gratis. Hasta hace un año, cuando el equipo llegó a la final del Apertura, las pérdidas eran de aproximadamente 600 millones de pesos anuales. Esa cifra, según Cristián Abumohor, ha ido disminuyendo con la venta de jugadores y otros ingresos, pero recalca que el objetivo de la familia nunca fue hacer negocio con la compra del club, que difícilmente llegarán a ganar dinero, y que la meta es lograr un punto de equilibrio.
"Más que verlo como negocio lo vemos como algo que motiva mucho a toda la familia y que nos ha permitido disfrutar en conjunto de los momentos buenos como el que estamos atravesando ahora. El tema de ser competitivos, armar grupos de trabajo que funcionen, generar recursos propios con los chicos que puedan salir de las series menores... Son satisfacciones grandes que vivimos en conjunto y que nos hacen estar unidos", dice Cristián, uno de los directores del club y principal nexo con el plantel.
"Cuando nosotros llegamos nos encontramos con unas divisiones inferiores prácticamente abandonadas, y con una cancha de entrenamiento. Sólo eso, aparte de una deuda histórica muy grande. Los primeros años los pasamos limpiando todo y reordenando la casa", cuenta.
Los Abumohor tomaron el control cuando el equipo estaba en Primera B, pero a fines de 2005 logró el ascenso a la serie de honor.
"Eso no estaba en nuestros planes iniciales, y nos obligó a acelerar los procesos porque no es lo mismo tener un club en primera que en segunda división... Aunque en rigor fue buena suerte haber ascendido de inmediato, nos pilló un poco desprevenidos. El 2006 tuvimos que armar un equipo competitivo rápidamente; el comienzo de la campaña fue muy malo pero lo revertimos, y ese mismo año llegamos a pelear la semifinal con Audax Italiano, recuerda Cristián Abumohor. "Y de ahí en adelante todo fue invertir, invertir e invertir".
"Había muchas cosas que hacer. Las canchas que teníamos no estaban buenas, potenciar las divisiones inferiores para que pudieran funcionar de manera óptima, potenciar un plan de captación que diera frutos a futuro... Eso, y montón de otras cosas".
Esos primeros años, reconoce, "fueron los más difíciles. Hubo que invertir mucho, cometimos algunos errores producto de la inexperiencia por no haber tenido nunca un club propio, y de verdad en algún momento nos cuestionamos en qué nos habíamos metido... Pero pasada esa etapa, de dos o tres años, estamos funcionando bien y diría que ya estamos medianamente consolidados".
-¿Ya no están hablando de pérdidas anuales de 600 millones de pesos?
-No, eso ha cambiado. En todo caso, yo no hablaría de pérdidas... Lo que pasa es que se ha realizado una inversión muy grande, como en el complejo El Monasterio, que nos va a dar un plus muy grande. Pero al margen de eso, efectivamente ya se están viendo los frutos del trabajo y de la inversión en divisiones inferiores, y hemos obtenido recursos importantes con la venta de jugadores del primer equipo y ahora con el chico Cuevas. Ese es el camino para mantenernos un poco nivelados.
-¿Y alguna vez puede convertirse en negocio?
-Es difícil que llegue a ser negocio, pero al menos aspiraríamos a poderlo equilibrar y que no sea un desgaste constante de flujo. Eso sí es posible lograrlo, si seguimos sacando jugadores y cumpliendo buenas campañas. Pero ganar plata, a menos que cambie el modelo de negocio de forma radical, es muy complicado".
- Viendo el ejemplo de O'Higgins, queda claro que un club como sociedad anónima puede funcionar bien, pero no como negocio...
-...Es un tema complejo, y que cuesta mucho trabajo y dinero poderlo consolidar, pero se puede... En el caso nuestro creo que vamos por buen camino; hemos sorteado muchas vallas y hoy, con la infraestructura que tendremos con el complejo nuevo, estamos muy ilusionados en seguir creciendo y consolidarnos como un club grande en el tiempo.
Eduardo Berizzo: "Estaban todas las condiciones para hacer un buen trabajo"
Eduardo Berizzo llegó a O'Higgins a comienzo de 2012, y desde entonces su nombre ha sonado en distintos clubes nacionales y también en la Roja. Pero él ha optado por respetar su contrato, que vence a fines de este año, ya que no duda en reconocer que se siente muy a gusto en Rancagua.
Eduardo Berizzo llegó a O'Higgins a comienzo de 2012, y desde entonces su nombre ha sonado en distintos clubes nacionales y también en la Roja. Pero él ha optado por respetar su contrato, que vence a fines de este año, ya que no duda en reconocer que se siente muy a gusto en Rancagua.
"Vine porque me hicieron una propuesta muy seria de trabajo. Conocía a la gente de O'Higgins a través de la Selección, y puedo asegurar que acá me encontré con todas las condiciones para hacer un buen trabajo. Gente verdaderamente valiosa e hinchas que quieren y se identifican con el equipo", dice el ex ayudante de Bielsa en la Roja, quien destaca el gran entusiasmo que ha despertado el equipo en la ciudad.
"La impresión que tenía desde cuando estaba en la Selección es que acá el fútbol se vive intensamente, y lo comprobé ahora dirigiendo. Este año además las emociones se han profundizado debido a un hecho trágico como fue la muerte de estos chicos en el accidente. Pero siempre el común denominador del hincha de O'Higgins ha sido la pasión por su equipo".
Sobre la chance de lograr el primer campeonato en la historia del club, dice que "la ilusión es grande, y el premio enorme. Dirijo a un equipo comprometido, con jugadores realmente involucrados, y ojalá podamos conseguir lo que se nos escapó hace seis meses".
Sobre su futuro, prefiere no adelantarse, aunque está claro que ofertas no le van a faltar: "Hoy sólo estoy pensando en este campeonato y en todo lo que tenemos en juego".
El Monasterio Celeste, la "joyita" del club
A mediados de año se inaugurará el 'Monasterio Celeste', la gran "joyita" de O'Higgins. Se trata de un complejo deportivo del más alto nivel, de 14 hectáreas, ubicado en el sector Las Mercedes de Requínoa. El recinto albergará todas las divisiones inferiores del club, el plantel profesional, las escuelas de fútbol y las oficinas administrativas.
A mediados de año se inaugurará el 'Monasterio Celeste', la gran "joyita" de O'Higgins. Se trata de un complejo deportivo del más alto nivel, de 14 hectáreas, ubicado en el sector Las Mercedes de Requínoa. El recinto albergará todas las divisiones inferiores del club, el plantel profesional, las escuelas de fútbol y las oficinas administrativas.
Aunque los Abumohor prefieren no hablar de cifras, la inversión alcanzaría a cerca de cuatro millones de dólares.
En el Monasterio estará ubicado el lugar de concentración del primer equipo, así como las canchas de entrenamiento de todas las categorías y la casa del jugador, con habitaciones, comedores, salas de computación, centros de lectura y esparcimiento.
Las oficinas administrativas ya se encuentran funcionando en el lugar. El plantel y las divisiones inferiores se trasladarán en unos meses más, y, mientras tanto, seguirán entrenando en el complejo La Gamboína.




